Los consumidores de frutas y verduras tienen un 30% más de supervivencia
El seguimiento de una cohorte española formada por 41.358 ciudadanos de entre 30 y 69 años durante 6,5 años ha permitido estimar que los que consumen más fruta y verdura llegan a tener una mortalidad global hasta un 30 por ciento inferior que aquéllos menos vegetarianos, lo que confirma que los alimentos influyen de manera importante en la salud.
Las personas que consumen más fruta y verdura tienen una mortalidad global hasta un 30 por ciento inferior que las que consumen menos vegetales, según confirma un estudio impulsado por el Instituto Catalán de Oncología (ICO) y que se publica en el último número de American Journal of Clinical Nutrition.
Según ha explicado a Diario Médico Antonio Agudo, epidemiólogo del ICO y autor principal del trabajo, el consumo de frutas y verduras siempre se ha considerado beneficioso para la salud, pero estudios recientes apuntaban que quizá se había sobreestimado el impacto que tenía la nutrición en la prevención de enfermedades.
El estudio forma parte del proyecto europeo EPIC y se ha basado en el seguimiento durante 6,5 años de una cohorte española formada por 41.358 habitantes (15.610 hombres y 25.748 mujeres) de entre 30 y 69 años, de Asturias, Guipúzcoa, Navarra, Granada y Murcia. En el periodo analizado murieron un total de 562 personas: 295 por cáncer, 123 por enfermedades cardiovasculares, 66 por causas externas, principalmente accidentes, y 31 por problemas respiratorios o digestivos. "El trabajo continúa, pero creímos que tanto el número de fallecidos como el tiempo de seguimiento era suficiente como para comenzar a sacar conclusiones".
Los datos sobre la población estudiada indican que ingería de media en el periodo analizado (ver cuadro) 224,2 gramos de verdura (que equivale a un plato de verdura o de ensalada) y 275,8 g de fruta fresca (dos piezas de fruta) cada día. Sin embargo, las diferencias entre grupos (con mayor y menor consumo) resultaron muy acentuadas, lo que se entiende que explica la diferente tasa de mortalidad. Así, el 25 por ciento de población con una dieta menos sana comía de promedio tan sólo 92,9 gramos de vegetales y 73,2 gramos de fruta fresca al día, mientras que el 25 por ciento que comía más realizaba una ingesta diaria de 453,3 gramos de verdura y 624,5 de fruta fresca.
¿Cómo solventaron el posible sesgo relacionado con los factores ambientales y genéticos, el peso y los hábitos de los individuos de la muestra? "Las estimaciones están estandarizadas por sexo, edad, educación, índice de masa corporal, consumo de tabaco y alcohol, ejercicio e ingesta calórica; el análisis estadístico se hace de manera que los factores de consumo de vegetales y frutas frescas no queden confundidos por todos esos otros factores".
Relación directa
Después de ajustar los resultados, los investigadores han visto que hay una relación directa entre un mayor consumo de vegetales y fruta y una menor mortalidad. En concreto, de toda la población analizada, el 25 por ciento que consume más fruta y verdura tiene un índice de mortalidad global hasta un 30 por ciento inferior que el 25 por ciento de la población que consume menos vegetales.
Esta diferencia es consecuencia, según sugieren los autores, de que el grupo con una dieta más rica en vegetales tiene una menor incidencia de casos de cáncer, patologías cardiovasculares, complicaciones respiratorias y diabetes.
Por otro lado, el estudio también atribuye las diferencias en la mortalidad al papel de los compuestos antioxidantes presentes en frutas y verduras. "El organismo está sometido a agentes oxidantes que promueven las mutaciones, el envejecimiento y la muerte celular.
Los compuestos antioxidantes, por otro lado, contrarrestan este daño", según Carlos Alberto González Svatetz, también epidemiólogo del ICO y coordinador del proyecto EPIC en España (participan 23 centros de diez países e incluye 521.457 personas de entre 35 y 70 años reclutadas entre 1992 y 1998).
Los principales agentes antioxidantes relacionados con la reducción de la mortalidad global son la vitamina C y la provitamina A. El estudio también demuestra el destacado efecto protector sobre la salud que ejerce el licopeno, un carotenoide del tomate. Otro trabajo del equipo de Carlos A. González Svatetz, que se publica en International Journal of Cancer, concluye que la fibra presente en los cereales ejerce un efecto protector frente al cáncer gástrico.
Fuente:'(Am. J. Clin. Nutri. 2007; 85: 1.634-42)'